El Caso de la Súperestrella Accidental – New York Times T Magazine


Traducción libre del Dulce C. del artículo publicado en la revista dominical del New York Times, escrito por Sarah Lyall. 

Hollywood ha encontrado un inusual protagonista en la peculiar apariencia, antiguo actor shakespiriano que hacía cross-dressing, Benedict Cumberbatch.

Benedict Cumberbatch se encontraba a mitad de un monólogo sobre los peligros de una sociedad vigilada, cuando de pronto recordó que se suponía debía promocionar su más reciente película, la que sea que fuese (él ha estado en muchas últimamente). Él habla súper rápido, así que cuando se detiene, el efecto es como el de un tren activando los frenos de emergencia. “¿Por qué alguien quiere saber mis opiniones?” pregunta. “No estoy interesado en leer mis opiniones”.

Él no tiene ni idea. Hay personas ahí afuera estos días que aman escuchar a Cumberbatch hablar –que aman tanto ver a Cumberbatch existir− que no les importa lo que él haga, mientras puedan observarlo hacerlo. De alguna manera, a lo largo de un carrera que consiste em roles altamente interesantes pero generalmente no-creadores-de-superestrellas (más recientemente, el protagónico en la serie de la BBC Sherlock; el iracundo villano Khan en Star Trek Into Darkness; el fundador de Wikileaks, Julian Assange, en The Fifth Estate y la voz de Smaug, el dragón de mal carácter de la última película de El Hobbit), Cumberbatch ha progresado de ser el secreto amor platónico de todos a ser uno de los actores más comentados de Hollywood.

Su celebridad se manifiesta de maneras inesperadas. Cuando Cumberbatch, de 37 años, apareció en el show Late Night With Jimmy Fallon, Fallon notó que muchas más personas estaba esperando en la fila que por ningún otro invitado ese año. Él (Cumberbatch) ha sido repetidamente twitteado alrededor de 700,000 veces en 2013. El otoño pasado, apareció en la portada de la revista TIME en su versión internacional. Aunque no ha protagonizado nada romántico en alguna película grande, y aunque él dice que se parece a Sid de La Era del Hielo, y aunque él declaró una vez que “Parecer ser que siempre me escogen para papeles de un hombre ligeramente pálido y etéreo, intelectuales con problemas o físicamente ambivalentes malos amantes”, hay un gran número de páginas de internet dedicadas al tema de su proeza romántica, por ejemplo, Benedict Cumberbatch —Fantastic Lover, un compendio de clips al ritmo de la canción “Let’s Get It On” de Marvin Gaye, que han sido visto más de 490,000 veces en YouTube. (La mayoría de ellos publicados por su ejército de fans mujeres, quienes se hacen llamar “Cumberbitches” y que usan el hashtag “Cumberwatch” cuando twittean acerca de sus actividades).

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Fotografía de Karim Sadli. Estilizado por Joe McKenna. Traje de Polo Ralph Lauren. Ejemplar de Moda Primavera para Hombres de T.

Su atractivo es manifiesto, pero difícil de definir. Su nombre es extraño, Hogwarsiano, sugiere tanto un actor isabelino como un panadero cuyos productos están hechos de ingredientes rústicos de los que nadie nunca ha escuchado. Alto y delgado, tiene la apariencia de otro siglo, con su larga y estrecha cara, su madeja de loco cabello (que mantiene corto cuando no trabaja) y sus brillantes, lejanos, casi azules ojos que en pantalla pueden parecer inteligentes, ardientes, maníacos o locos, dependiendo del trabajo. En Sherlock, el parece como el tipo de persona que tiene un I.Q. estratosférico y un E.Q. (coeficiente de inteligencia emocional) abismal, pero que es mortalmente sexy con ello; al mismo tiempo, si fueras a señalar su parecido con una nutria, no serías el único.

Cuando nos sentamos con una taza de café en un pub de Camdem el pasado mes de noviembre y empezamos a discutir la vigilancia electrónica, el gobierno, sus películas favoritas, su carrera, la locura de los fans de Sherlock y cómo el café lo afecta (provoca que hable más rápido), Cumberbatch apenas ha salido de una extraordinaria racha de trabajo. The Fifth Estate, en la que captura perfectamente la resbaladiza naturaleza de Julian Assange  −héroe de la libertad de expresión, colega traicionero, posible megalómano−, apenas se ha estrenado. En los siguientes dos meses, tres más de sus películas serán estrenadas: El Hobbit: La Desolación de Smaug, en la que llega a pronunciar cosas como “I am Death” (Yo soy la muerte) en una espeluznante voz de dragón; 12 Years a Slave, en la que interpreta a un amable esclavista y August: Osage County, en la que tiene un pequeño papel en un ensamble de súperestrellas como Julia Roberts y Meryl Streep.

La portada de TIME apenas acaba de llegar a los estantes de noticias, y Cumberbatch estaba un poco asustado. “Es una de eso niveles bizarros del éxito”, dijo él. Y al principio pensó que era falso. “Alguien me envió una fotografía y pensé “Algunos fans obtuvieron la foto y usaron una de esas aplicaciones en donde le pegas tu cabeza a algo”, “dijo.

Él también tuvo una emocionante experiencia en un programa de entrevistas británico, cuando Harrison Ford, un querido invitado, emergió de su taciturna personalidad para anunciar que lo amaba como Holmes. Esto le ha estado pasando mucho a Cumberbatch últimamente, compañeros actores declarándose fans, como cuando Ted Danson lo vio a través de una multitud de estrellas en una pre-fiesta de premio recientemente y comenzó a gritar “¡Sherlock!”. Unos días antes, terminó de filmar su más reciente película, una biografía acerca de la vida del criptógrafo Alan Turing. Cumberbatch habló por largo tiempo de la tragedia de la vida de Turing y sobre lo que ha sido una serie de papeles interesantes, importantes e icónicos personajes de ficción y personas reales. “Estoy listo para interpretar un personaje realmente tonto”, dijo.

Nació en Londres, de padres que estuvieron en el negocio, los actores Wanda Ventham y Timothy Carlton y tuvo su primer papel importante en la preparatoria en Harrow, la famosa escuela/internado para varones que es el Yale como lo es Eton de Harvard. “Interpreté a la Reina de las hadas”, dijo (esa sería Titania en Sueño de una noche de verano). Luego, cuando actuó en As you like it, un viejo alumno que miraba la obra aparentemente lo proclamó “la mejor Rosalin desde Vanessa Redgrave”. Fue a la Universidad de Manchester y luego a la Academia de Música y Arte Dramático de Londres (LAMDA) y luego se integró fácilmente al trabajo; hasta ahora, ha aparecido en más de 30 películas y docenas de programas en televisión, radio y producciones teatrales. Pero fue su actuación protagónica en Sherlock, que debutó en 2010, la que lo proyectó a la nueva liga. Parte de esto tiene que ver con el ingenioso y bien escrito libreto, con sus astutas alusiones a las viejas historias; y parte de ello tiene  que ver con el sublime retrato de Cumberbatch del raro, brillante, desesperante, carismático detective. Sherlock, el personaje, tiene gran seguimiento de fanáticos que debaten cada movimiento Cumberbatchiano y cada giro de la trama con el fervor de grandes teorías conspiradoras. Cumberbatch tiene cuidado en recordarles que aunque ellas amen a Sherlock, Sherlock nunca las amaría. “Siempre le aclaro a las personas que se obsesionan con él o con la idea de él… Él te destruiría”, dice Cumberbatch animadamente. “Él es un completo bastardo”.

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Foto: Karim Sadli. Estilizado: Joe McKenna. Peluquero: Paul Hanlon de Julian Watson Agency.  Camisa y traje de Polo Ralph Lauren. Reloj Omega

Durante un desayuno en el Hotel Algonquin en Nueva York algunas semanas después, comienzo a ver cómo es su vida pública. Caminamos hacia allí después de un rápido viaje a mi oficina, en el que no le hablamos a nadie pero que provocó tres precipitados y sin aliento “¿Es ese quien yo creo que es?” emails de colegas normalmente poco animados en menos de 5 minutos. (Él regresó un par de semanas después y las personas tenían la boca abierta en los pasillos). En la calle, tuvimos que movernos rápido porque multitudes se forman si Cumberbatch se queda quieto demasiado tiempo. En el hotel, nos colocamos detrás de un pilar, pero las personas los reconocieron de todas maneras (cuando pidieron autógrafos, invariablemente lo hicieron por sus hijos adolescentes).

A pesar de ser tan buena persona como lo es Cumberbatch, a veces considera que es demasiado. Filmando Sherlock el año pasado en Cardiff, Gales, tuvo un incómodo intermedio cuando tuvo que caminar desde su camerino hacia su auto usando vestuario que si alguien lo hubiera visto, podría haberse convertido en un enorme spoiler. Cuando falló en su esfuerzo por evitar que paparazzi particularmente insistente lo fotografiara, Cumberbatch se envolvió en una chamarra (“Me veía como Kenny de South Park”) y levantó un letrero que decía: “Vayan a fotografía Egipto y muestren al mundo algo importante”. La medida fue satirizada por los periódicos británicos, particularmente cuando, para deleite de cientos de fans reunidos en las calles de Londres por motivo de otra escena, Cumberbatch lo hizo de nuevo, esta vez con provocativos letreros con preguntas acerca de la democracia, la intromisión del gobierno, periodismo y la batalla entre libertad y seguridad en la guerra contra el terror. “Éstas son preguntas muy complejas y argumentos muy difíciles de aclarar, así que hacer preguntas estimula el debate”, explicó. No lo ha hecho desde entonces, aunque él dice, “Sentía fuertemente el tema en ese momento”.

En Nueva York, él estaba visitando a su amigo Zachary Quinto, quien actuó con él en Star Trek, viendo algunas películas, visitando museos y tratando de mantener un bajo perfil. Actualmente se encuentra soltero y se está preparando para su siguen carga de trabajo. Una de las preguntas que emociona a los fans de Star Trek es si su personaje, que prácticamente se robó la película anterior, aparecerá en la siguiente. Existe la posibilidad: Él terminó la película congelado en una cápsula y almacenado en el espacio. (“Qué estúpida cosa hicieron”, dice Cumberbatch, “Ellos debieron hacerme estallar”).

Él se pone una gorra y se prepara para enfrentar al público. Dice que tiene una manera de lidiar con grandes multitudes: “Si eliges un punto lejano atrás de ellos, perciben que no los estás viendo y tú eres el obstáculo que tienen que rodear”. Por un momento él ha sonado realmente sherlockiano. “Hay una manera de escabullirse”, continua. “Entre más altas las murallas, entre más oscuras las ventanas, entre más grandes los lentes de sol… más gente va a mirar. El mejor disfraz es aprender cómo ser invisible a plena vista”.

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